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viernes, 22 de noviembre de 2013

Hostal la Aldea, San José, Costa Rica



Después de haber buscado un hostal durante un buen rato de caminata en las calles de San José, en las áreas próximas a la terminal de Tica Bus, justo cuando ya la luz del día casi desaparecía  encontramos el hostal la aldea, uno lugar muy especial, con detallitos especiales que lo convierten en un lugar interesante.

Primer día, uno de los dormitorios con espacio para 8 personas solo lo ocupábamos 5 individuos, de los cuales 4 éramos panameños, uno era atleta que viajaba para una maratón, el otro era surfer y que tenia muy buenas historias de sucesos de cruce de fronteras, otro era un alemán que esperaba moverse isla del coco una isla que se encuentra muy adentro en el pacifico, pero que aun así pertenece a Costa Rica,  Mary y yo, simplemente dos viajeros que buscaban conocer parte de Centroamérica aunque sea por un poco tiempo, luego llegaron dos más.

El lugar era acogedor, todas las características de un buen lugar y todas las facilidades, incluyendo cocina y bar, además de un restaurante en la parte exterior, la gente era muy gentil, pero había algo en el ambiente que percibías sin ver y que te hacia caminar deprisa en los rincones poco iluminados, quizás su aire de estructura de otra época, quizás sus colores grises en la parte superior, o las tarde lluviosas y frías desde la perspectiva de un panameño. La primera noche, al dormir un sueño extraño  tuve, lo q lo hace mas extraño es que suelo recordar muy poco lo q sueño, en cambio este fue muy vivido.  Un detalle que llamaba la atención era que el lugar a pesar de ser muy iluminado tenía muchos rincones oscuros, pero yo no podía ver más que eso, mi sentido del mundo espiritual esta levemente más desarrollado que el de un pedazo de piedra. Aquí adjunto unas imágenes de lo que les hablo










Mary sin embargo percibía otras cosas mucho mas especificas, uno de los días tuvo la necesidad de salir del dormitorio y se sentó en un lugar cómodo del pasillo en una silla particularmente redonda, con un diseño especial y que se encuentra frente a un dibujo que al mirarlo pareciera que te estuviera mirando de una forma extraña, estando ahí escucho que alguien subía por las escaleras, pero no se veía nadie, ella decidió tomar su cámara y tiro una fotografía del lugar donde percibía que venían los sonidos, cuando ella me mostro la foto desde su cámara definitivamente llamo mi atención lo que parece verse, el juego de luces del pasillo parecen proyectar la imagen de una silueta, pero que una de sus parte interfiere a la luz que se encuentra atrás en la pared, muy interesante imagen.
Seguimos en nuestro viaje por Centroamérica, pero al regreso decidimos volver a quedarnos en el hostal,  en esta ocasión justo cuando nos dirigíamos al dormitorio Mary caminaba unos cuantos pasos delante de mí, cuando repentinamente se voltea y me dice, porque me tocas así la cabeza…  traigo las manos ocupadas como puedes ver le digo, y es que ella sintió claramente el toque de alguien en la parte posterior derecha me comento, pensó que fui yo porque eso ya lo había hecho muchas veces…  pero esta vez no lo fui. Proseguimos nuestra estadía normal y compartimos parte de historias de nuestro viaje con otra viajera q venia de México, muchas historias tristes, sorprendentes, que indignan y que nos hacían remontar a otros tiempos mejores, así fue nuestro intercambio historias con ella, pero no sabíamos que era alguien ligado a los estudios de la metafísica. Algunas horas después, nos sentamos en el mismo puesto de forma redonda a analizar el lugar sin ningún tipo de propósito, y se nos acerco la viajera mexicana junto con otro chico y nos comenta que el lugar es especial, que en el hay una presencia y que la noche anterior un ente se le acerco a ella en su cama y la abrazo, lo identificaba ella como un individuo varón que vivió en esa casa, Mary me miro y sonrió, me dijo vez!. 

Esa noche me acosté y dormí como piedra, Mary sin embargo la describe como una noche particularmente oscura, en el interior a pesar de estar en de centro de la ciudad la luz solo la percibes fuera de la ventana, la describe como una noche de las más oscuras de los días de nuestra estadía, se despertó exactamente a las 3 de la mañana, la luz de los pasillos estaban apagadas porque ninguna luz pasaba debajo del espacio entre la puerta y el piso, sin embargo ella escuchaba que en la escalera, que era de madera, alguien subía y volvía a bajar, como si estuviese muy preocupado, me escuchaba a mi moverme y dar vueltas en la parte superior del camarote por lo que pensó que estuve muy despierto y que también escuchaba. Tal actividad en la parte exterior del dormitorio me dice Mary que tardo toda la madrugada. En sus instantes de sueño sonaba con la familia que habito la casa, una mujer molesta porque ella estuviera hay y que pensaba en atacarla mientras su esposo la detenía, dos niños pequeños eran parte de la familia observaban mientras que el resto de los huéspedes corrían por todos lados para ponerse a salvo. Otra series de detalles ocurrían en los sueños de Mary, pero eran cosas que solo ella tiene los detalles  de lo que sucedió con precisión y que a nosotros solo nos queda entender que hay lugares especiales en este mundo, y que la vida y la muerte son cosas mucho más amplias de lo que percibimos en nuestra relativa existencia.



En definitiva, un lugar muy interesante, pero que solo lo pueden conocer en su totalidad personas especiales que seguramente yo no represento, pero que me alegra que Mary me las comparta.



Saludos…..!!