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costas de colon

lunes, 23 de diciembre de 2013

Bethel -Corozales (Frontera Guatemala-México)


Solo una fotografía me dispuse a tomar durante  este interesante tramo que permite ir directame desde Flores (base para visitar Tikal) a Palenque, asi que preferi incluir una del destino y otra del origen para ilustrar un poco mejor.  

Aunque era muy atractivo atravesar Belice para llegar a Chetumal,  a territorio Mexicano, los costos de visado que exigen los de Belice a los de Panamá me parecía excesivo. También era poco atractivo tener que volver a la ciudad de Guatemala para llegar a San Cristóbal de la Casas o a  Tapachula que son las rutas más habituales porla gran distancia que tenía que recorrer por tierra, además de que envolvía una pérdida de tiempo considerable. No fue difícil decidirme por tomar la ruta que me llevaba a Bethel, me advirtieron que si no tenía problemas con caminos de tierra entonces no tendría problemas, obviamente un individuo de mi tipo no tiene problemas con ese tipo de ambigüedades y fue fácil decidirme.


Un colectivo publico me llevaría hasta el pequeño pueblo ubicado en las orillas del rio Usumacinta, saldría a las 5:00 AM desde Flores. El inicio del viaje fue un poco desalentador, el autobús era algo incomodo y estaba muy  lleno de pasajeros, aunque para mi y Mary nos tenían reservados los puestos. Mi subconsciente capto detalles que mi consiente optimista ignoro, pero que no lo descubriría sino unas hora después. Se inicia el recorrido más tarde que lo esperado, el colectivo recorre los rincones no turísticos de Flores y toma el camino a su destino, aunque lo hace lentamente y con continuas paradas sobresaturando el bus, muy parecido a Panamá.
 A medida que avanza vamos dejando atrás poblaciones, cada vez mas rurales, y nos adentramos en el camino de tierra, suelo rojizo y lagunas rodean el camino, estábamos atravesando el Peten, yo esperaba observar una selva densa y frondosa, si había pero muy a la distancia, alrededor del camino se observa solo desolación, pastoreo y cultivos de maíz. Poco a poco la sobresaturación de bus baja y en una recta en medio de la nada alguien pide detener el auto, aproximadamente unos 15 hombres se bajan y el bus prosigue, fue entonces cuando mi caí en cuenta, el acento cubano, la forma de vestir y los temas de conversación del bus no correspondían  a un guatemalteco común, mucho menos del Peten.
Eran inmigrantes ilegales que fácilmente podrían haber hecho un motín en el bus (razón de no tomar fotos ni hacer saber que soy foráneo), aunque decir esto es muy excluyente lo cierto es que entre los inmigrantes hay muchos que huyen de la ley, o personas de mala vida buscando una buena, pero q a veces olvidan dejar la mala, hay que aclararlo, mucha personas buenas cruzan la frontera de forma ilegal, pero o como foráneo no estoy dispuesto a tomar riesgos así que deje mi cámara en reposo total en este trayecto, ya que el aparato bien podría resolverle un día a cualquiera.
A pesar de parecer un lugar remoto, hay un servicio internacional de aduana, la persona que me atendió me dijo que es sumamente extraño ver panameños cruzando ese punto (eramos el tercero y   cuarta que él conocía en su tiempo de servir en la aduana)

A pocos kilómetros ya estábamos en bethel, cambistas de dinero te ofrecen sus servicios, en ese momento yo solo quería hacer rápido el cruce Corozales, una lancha nos hizo el cruce. La aduana mexicana nos recibe y hacemos el trámite para luego iniciar el viaje hasta Palenque a más de 120 Kilómetros desde corozales

El viaje inicia nuevamente, pero en esta ocasión el bus era una pequeña combi, la cual también se abarroto de pasajeros de forma rápida (la mayoría inmigrantes ilegales), y que atravesaría parte de lo que una vez fue la selva lacandona, que al igual que el peten está perdiendo territorio a manos de la desforestación indiscriminada, pasamos puestos de control militar donde extrañamente yo era el único que era requisado.

Se notaba que el conductor preguntaba continuamente a los vehículos que venían en dirección contraria algo, y estos le respondían de forma tranquilizadora, repentinamente a eso de unos 40 Kilómetros del destino un microbus de la policía intercepta a la combi en que viajaba,  los pasajeros inician una estampida donde dejaron todas sus pertenencias y tomaron el primer camino que los aparto de la carretera hacia la selva. Tres agentes de la policía de migración mexicana someten en preguntas al conductor del bus, luego se dirigen a nosotros y nos piden documentos. Revisan exhaustivamente el pasaporte y el ticket de migración y me preguntan mi destino, todo en orden y me dan la bienvenida a México, mientras se alejan dejando amenazas legales y advertencias al conductor mientras él se justifica que se detuvo antes porque le iban a romper los vidrios del bus (comprensible desde mi punto de vista, pero no era cierto), el viaje hasta Palenque fue normal el resto del camino.

Al bajar en Palenque mire la parrilla de bus, estaba lleno de las pertenencias de los inmigrantes que quedaron en medio de la nada, era un poco nostálgico. Ya en tierra mexicana y en un ambiente de paz la gente te cuenta historias de los inmigrantes, esas que dicen como las mujeres inmigrantes se preparan psicológicamente para ser violadas y toman anticonceptivos antes de iniciar el viaje, o aquellas donde el narcotráfico atrapa a los inmigrantes y los somete a sus filas, o donde el crimen organizado los secuestra y contactan a sus familias para negociar su liberación (generalmente unos 3000 dólares), o de los que mueren cruzando el Rio, o de los que mueren por picaduras de serpientes, o de los que son asesinados y nunca más se vuelve a saber de ellos, o de los que son absorbidos por las pandillas en contra de su voluntad.
Una realidad presente en nuestros países hermanos, y que los panameños estamos propensos a vivir si las condiciones se siguen empeorando



Aquí algunas referencias: